Cuando la religión interfiere con el fútbol

Mohamed Salah abandona el campo tras su lesión en la final de la Champions.
Mohamed Salah abandona el campo tras su lesión en la final de la Champions. PHIL NOBLE REUTERS

La lesión sufrida por Mo Salah tras su choque con Sergio Ramos ha sacudido a sus fans, en especial en los países árabes donde el futbolista egipcio del Liverpool es un héroe. Desde atribuir el incidente a una “conspiración sionista” hasta acusar al defensa español de intencionalidad (un abogado egipcio planea demandar a Ramos por mil millones de euros), se ha oído de todo en las ruidosas redes sociales. Pero nada ha desatado la polémica como un clérigo kuwaití que lo considera un castigo divino por la decisión de Salah de interrumpir el ayuno de Ramadán.

“Dios lo castigó. Para el musulmán, la vida no la dirigen la razón y el esfuerzo, sino que está en manos de Dios, quien toma las decisiones, trabajes duro o no”, tuiteó tras el partido Mubarak al Badhali.

El clérigo, que tiene 63.200 seguidores en esa red social, justifica su peculiar interpretación del asunto en que “jugar al fútbol no es una excusa legítima para romper el ayuno”. “Así que no escuches a los que te dicen que es difícil mantenerlo, porque los yihadistas ayunan incluso cuando van a la guerra y se enfrentan al enemigo. Pero no estés triste porque la puerta del arrepentimiento está abierta”, añadía.

Poco antes del partido contra el Real Madrid, Rubén Pons, el fisioterapista del Liverpool, confirmó que Salah iba a interrumpir su ayuno para el partido, por consejo de un experto en nutrición. Los musulmanes practicantes ayunan durante las horas de luz natural del mes de Ramadán del calendario islámico, que este año va del 17 de mayo al 16 de junio, aunque los enfermos y quienes viajan están exentos.

Las palabras de Al Badhali, quien ya estuvo en el centro de la controversia por su apoyo abierto a Al Qaeda, han sido contestadas no solo por los fans de Salah, sino por musulmanes que consideran que su religión es mucho más generosa. El debate ha motivado la intervención de Al Azhar. “Lo oculto es cosa de Dios Todopoderoso. Los seres humanos debieran confiar en los otros, ocuparse de sus asuntos y dejar de preocuparse de los asuntos ajenos”, ha sentenciado la más alta autoridad del islam suní.

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